First Spanish Reader

 

 

10.  LA HERRADURA Y LAS CEREZAS

 

Don Arturo camina al pueblo con su hijo Antoñito . De pronto, don Arturo ve una herradura en mitad del camino. Y manda a Antoñito a recogerla, pero éste dice que no vale la pena de agacharse por tan poca cosa. Sin decir nada más, don Arturo se agacha, recoge la herradura, y se la echa al bolsillo. En el pueblo don Arturo vende la herradura a un herrero por quince centavos y con el dinero compra una libra de cerezas. Luego continúan caminando. Es un día muy caluroso. Todos tienen sed pero no se ven por ninguna parte ni casas ni fuentes donde beber. Padre e hijo tienen mucho calor y mucha sed y están muy cansados. Pero siguen adelante. Don Arturo deja caer, como al descuido , una cereza. Antoñito se apresura a recogerla y se la come. Poco después, don Arturo deja caer otra, y otra, y otra, hasta que las cerezas se acaban. Sonriéndose, don Arturo le dice su hijo: —¡ Mejor agacharse una vez para recoger una herradura, que no cincuenta veces para recoger una a una cincuenta cerezas!